Hace unos días regresé de una intensa semana en la que hice de turista y tallerísta junto a un grupo de personas que jamás hubiera imaginado conocer. Pasé por Cartagena de Indias y Bogotá, dos bellos lugares que me encantaría volver a visitar.El plus de Cartagena, obviamente fue el taller de fotografía que, junto a 14 fotógrafos de distintos países de Latinoamérica tuvimos la oportunidad de realizar de la mano de Pablo Corral Vega, quien no solo es un gran fotógrafo, sino también un gran docente.Fue en este taller que conocí el Barrio Nelson Mandela, en Cartagena. Un lugar al que por mas que me lo imaginé cientos de veces antes de estar ahí, nunca me aproximé a lo que en realidad resultó ser. Me vi sumergido en la verdadera hermosura de la gente, de su forma de hablar, del color, el calor, el olor a frutas, arepa y sopa que se respira en sus calles de tierra que suben y bajan.Lo imposible fue conseguir una foto que resumiera por lo menos la mitad de las sensaciones que sentí en el Mandela, en lo poco que conocí de Cartagena, ni mucho menos algo que se aproximara un poco a Colombia, nada nada, completamente imposible.No me alcanzan las palabras para agradecer a tod@s las personas que hicieron que este viaje sea posible, a mis compañeros en zur, a mi familia, mis amigos, colegas y tod@s aquell@s que creen en mi trabajo.Gracias a tod@s los compañer@s talleristas, a tod@s las personas que trabajaron día y noche desde la Fundación Nuevo Periodismo para que esto fuera posible, a Pablo y Ariadna.Gracias a tod@s por haber hecho posible este primer viaje.A.
Hace unos días regresé de una intensa semana en la que hice de turista y tallerísta junto a un grupo de personas que jamás hubiera imaginado conocer. Pasé por Cartagena de Indias y Bogotá, dos bellos lugares que me encantaría volver a visitar.
El plus de Cartagena, obviamente fue el taller de fotografía que, junto a 14 fotógrafos de distintos países de Latinoamérica tuvimos la oportunidad de realizar de la mano de Pablo Corral Vega, quien no solo es un gran fotógrafo, sino también un gran docente.
Fue en este taller que conocí el Barrio Nelson Mandela, en Cartagena. Un lugar al que por mas que me lo imaginé cientos de veces antes de estar ahí, nunca me aproximé a lo que en realidad resultó ser. Me vi sumergido en la verdadera hermosura de la gente, de su forma de hablar, del color, el calor, el olor a frutas, arepa y sopa que se respira en sus calles de tierra que suben y bajan.
Lo imposible fue conseguir una foto que resumiera por lo menos la mitad de las sensaciones que sentí en el Mandela, en lo poco que conocí de Cartagena, ni mucho menos algo que se aproximara un poco a Colombia, nada nada, completamente imposible.
No me alcanzan las palabras para agradecer a tod@s las personas que hicieron que este viaje sea posible, a mis compañeros en zur, a mi familia, mis amigos, colegas y tod@s aquell@s que creen en mi trabajo.
Gracias a tod@s los compañer@s talleristas, a tod@s las personas que trabajaron día y noche desde la Fundación Nuevo Periodismo para que esto fuera posible, a Pablo y Ariadna.
Gracias a tod@s por haber hecho posible este primer viaje.
A.

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